Venecia es, probablemente, una de las ciudades más fotografiadas del mundo y forma parte del imaginario colectivo contemporáneo. Frente a esa sobresaturación de imágenes, esta serie propone una perspectiva diferente, mostrando la ciudad a través de la sencillez de una cámara estenopeica.
Las fotografías han ido realizadas con cámaras construidas a mano a partir de cajas de cerillas y latas, que exigen una manera de fotografiar mucho más lenta y que requiere de más atención y espera. Estas cámaras generan imágenes donde la precisión cede espacio a la atmósfera, alejándolas del documento turístico para acercarlas a la magia vivida, fotografiando no solo un lugar, sino una historia, un pasado.
Alternando blanco y negro y color, esta colección recoge las texturas, las luces y las sombras, los ocres y naranjas de una ciudad que sobrevive en los márgenes del tiempo, que existe entre la realidad y la memoria.