Llano litoral
El Mediterráneo es un estado de ánimo. Un lugar ligado a las vacaciones, al silencio y al reencuentro con la familia. La luz fuerte y constante, los azules, verdes y naranjas, la calma, la soledad y los cielos infinitos traen un pedazo de ese Mediterráneo a mi Cantábrico cotidiano. Es un lugar en el que el tiempo corre a un ritmo diferente, más pausado, en el que las sombras se alargan y en el que veo crecer a Lea de año en año, rodeada de naranjos. Un lugar entre la realidad y el anhelo.